Aunque parezca increíble, los cárteles del narcotráfico en el Perú han logrado
disfrazar el origen de sus millonarias fortunas bajo diversas modalidades: la
compra de terrenos o bienes inmuebles, pequeños depósitos en instituciones
financieras a cargo de un ejército de testaferros e inversiones en pequeñas y
medianas empresas de fachada son sus principales formas de lavar el dinero de la
droga. Un informe de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Policía Nacional
del Perú (UIF-PNP) señala que en tan solo cuatro años, entre el 2008 y el 2011,
los capos de la droga consiguieron lavar activos por encima de los US$ 4,406
millones.
Una astronómica suma que equivale al 9.63% del total de las exportaciones
peruanas en el 2011 (US$ 45,726 millones) y al 7.66% del total de nuestras
reservas internacionales acumuladas hasta abril de este año (US$ 57,490
millones). Desde hace algunos años, la UIF-PNP viene rastreando extraños
movimientos de dinero ilegal en todo el país, en ese mismo periodo (2008-2011)
la cifra de lavado de activos bajo toda modalidad de operaciones sospechosas a
escala nacional alcanzó los US$ 5,015 millones, convirtiéndose en uno de los
principales problemas que enfrenta el gobierno de Ollanta
Humala.
“Actualmente se calcula que existen alrededor de US$ 1,000
millones al año que se están lavando. Si uno mira los últimos cuatro años en
términos de transacciones sospechosas, estamos hablando de un promedio de US$
1,250 millones al año. Lo que preocupa es que existe una tendencia a la alza”,
señala Flavio Mirella, representante de la Oficina de las Naciones Unidas contra
la Droga y el Delito (UNODC).
Según los expertos, estas cifras podrían
aumentar en casi cinco veces si realmente se descubriera el destino de los miles
de millones de dólares que se desvían producto del tráfico ilícito de drogas,
corrupción de funcionarios, defraudación, tráfico de migrantes, trata de
personas, proxenetismo, financiamiento del terrorismo, entre otros.
Solo
en el 2011 se registraron 2,215 transacciones sospechosas, un 50% se reportaron
en Lima y Callao, 642 en provincias, mientras que de 465 se desconoce dónde
ocurrieron. Lamentablemente, solo 91 de estos casos fueron llevados a una
investigación exhaustiva por parte de UIF-PNP en base a personas y empresas
‘obligadas a reportar’ sus movimientos financieros y económicos. Sin embargo, el
lavado de activos lo ejecutan sujetos que no están forzados a informar sobre sus
operaciones en bancos, inmobiliarias y administradoras de fondos. Esto hace
sospechar a la PNP que solo observamos la punta de un gigantesco
iceberg.
LAVADO DE ACTIVOS EN ALZA
La
realidad es bastante clara, el lavado de activos en el Perú se incrementó entre
el 2007 y el 2008 en casi ocho veces. En el 2004 se identificaron US$ 97
millones, en el 2005 fueron US$ 466 millones, en el 2006 solo US$ 21 millones y
en el 2007 se rastrearon US$ 203 millones. Lo extraño es que en pleno gobierno
aprista, cuando se guardó bajo cuatro llaves y en los archivos del olvido la
implementación logística y una mayor dotación de recursos económicos para la
Unidad de Inteligencia Financiera, la cifra llegó en el 2008 a los US$ 1,681
millones, manteniéndose desde esa fecha en casi mil millones lavados por año,
según un documento de la UNODC con información de la PNP.
“Si miramos
bien las cifras, en un país donde hay alto índice de informalidad e indicios de
una creciente economía ilícita en base al narcotráfico, se estima que estas
sumas son incipientes, pudiéndose dar muchos más casos que no sospechamos. El
tráfico ilícito de drogas es la mayor fuente de este dinero ilegal”, advierte
Flavio Mirella.
Ahora la misión del Estado es ir más allá, dejar de
mirar solo lo evidente y concentrarse en ejecutar una mayor investigación en
áreas de producción de hoja de coca y cocaína, además de las poblaciones que se
encuentran cercanas a estas zonas en donde existen, obviamente, movimientos
económicos crecientes y en donde no hay capacidad de registrar este tipo de
operaciones sospechosas. Un paso importante es la implementación de una oficina
de la SUNAT en los Valles de los Ríos Apurímac y Ene (VRAE), pero esto todavía
sigue siendo insuficiente al no existir verdaderos proyectos de desarrollo con
inversión social y una mejor y mayor infraestructura.
“Yo creo que en el
Perú sería conveniente pensar en una legislación sobre el levantamiento del
secreto bancario y la pérdida del dominio de un bien. Solo así podremos
enfrentar este delito y facilitar las investigaciones de la PNP. Incluso este
delito puede tener facetas transnacionales; con ello, convenios multilaterales
entre los países de la región para ser más eficaces en el rastreo de este dinero
ilegal y, por supuesto, para recuperar parte de estos activos”, propone el
representante de la UNODC.
NARCOTRÁFICO Y MINERÍA ILEGAL
Dos serían las actividades que mueven más dinero ilegal
en el Perú: el tráfico ilícito de drogas y la minería ilegal. Ambos se enmarcan
en zonas altamente conflictivas en donde el empoderamiento de los mal llamados
frentes de defensa regionales, junto al narcoterrorismo y la delincuencia
organizada, han generado en varias ocasiones escenarios de violencia con saldos
luctuosos. Grupos que tienen su propio poder territorial aprovechando la escasa
o casi nula presencia del Estado. En el 2011, ambos sectores encubrieron el
origen de más de US$ 1,000 millones. Sencillamente, increíble.
“Todos
sabemos que en Madre de Dios se produce más oro del que se reporta, generando
una economía paralela sobre estos minerales preciosos que distorsiona el mercado
y crea una dependencia muy fuerte”, advierte Mirella. Es por ello que muchos de
estos grupos buscan alianzas estratégicas como en el VRAE, donde los
narcotraficantes y la minería ilegal (en menor proporción) solicitan la
protección del terrorismo.
SENTENCIAS EFECTIVAS
Las condenas por el delito de lavado de activos entre
el 2009 y el 2011 sumaron solo 13. Las mayores penas fueron para Gerardo Vásquez
Ramírez a 25 años de prisión (se le incautó dos inmuebles y no se le exigió
reparación civil); José de la Jara Arrué, sentenciado a 20 años de prisión
(reparación de un millón de soles); Segundo Correa Gamarra, a 16 años
(reparación civil de 20 mil soles) y Eufemio Fausto Bao Romero, a seis años de
prisión (se le incautó una casa, un hotel, un campo deportivo y se le exige una
reparación civil de 770 mil soles), son solo algunos de los casos
emblemáticos.
“Hay que decirlo claramente: el lavado de activos no es un
fenómeno que solo afecta al Perú, es un fenómeno global. Entonces hay que ser
más eficaces en la investigación, hay que sentar más antecedentes.
Concretamente, tenemos solo 13 sentencias desde el 2009 en procesos judiciales
que se iniciaron el 2005. Se requiere más sentencias y más confianza en los
operadores de justicia para ir detrás de estos dineros ilícitos. Hay que empezar
a sentar precedentes”, finaliza el representante de UNODC.
ERIC PEREIRA - UNIDAD DE INVESTIGACIÓN: epereira@diario16.com.pe

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